martes, 18 de diciembre de 2012

Primer giro

- ¿Alex? ¿Te pasa algo? - Me preguntó Zack, a lo que yo di un pequeño sobresalto. Cada vez era más común que yo me quedara pensando en cualquier otra cosa en vez de enfocarme en lo que estaba haciendo. Realmente me gustaba este chico, pero veía que no iba a ninguna parte, no mostraba interés ni nada. He aquí el porqué de mis pensamientos. Buscaba la forma de no seguir intersada en él y simplemente olvidarme.
-Sí, o sea, no. Estoy bien. Ahora, como te iba diciendo, el arancel es fijado por el Estado, y dependiendo de si se encuentra sobre o por debajo del punto de equilibrio, varía si se ve más beneficiado el consumidor o el productor.
-Mmm - no se veía tan convencido.
-¿Mmm qué?
-Es que no he estudiado nada.
-Zack, el examen es mañana. Si no estudias, tampoco servirá de mucho que yo te enseñe. Más encima que faltaste a varias clases durante el semestre.
-Es que la ayudante no enseñaba bien.
-No faltaste solo a esas, sino que ya al final no ibas ni a las del profesor.
-Mmm - se quedó pensativo por unos segundos - ¡que suerte que tú no das examen!
-Eso es porque estudié y fui a clases - dije con cierto tono de reproche.
-Ya, si ya entendí. Sigamos - dijo resignado.
-Bien, entonces...

Estuvimos toda una mañana en una sala de estudio. Toda esa mañana enseñándole economía... y nada pasó. Me dije a mí misma que me dejara de estupideces, que él no estaba interesado en mí y que debía olvidarlo. 
Cuando salí de la sala, me fui a mi casa. Zack me había preguntado si almorzaríamos juntos, pero le dije que no. Sí, primera vez que le decía que no a algo, especialmente si se relacionaba con estar junto a él.
Llegué a mi casa, me fui a mi pieza y dormí. Me había levantado temprano especialmente para ayudarlo, pero ni siquiera eso funcionó. No entendía casi nada y no se esforzaba por hacerlo. 

Al despertar luego de una hora, me quedé pensativa en mi cama. "¿Por qué me gusta?" pensé. "No muestra interés, es flojo, no hablamos de mucho... sí, me cae bien, es simpático y de repente me hace reír, pero es solo eso. Quizás me ilusioné nada más. Bueno, ya estoy de vacaciones y no lo veré por un buen tiempo. Me servirá para distraerme, salir y darme tiempo para mí."




Habían pasado ya dos de mis tres semanas de vacaciones. Realmente las había aprovechado. Salí bastante con mis amigos, especialmente con mis mejores amigas de la secundaria. Fui al cine, leí mucho, vi películas, pinté mi habitación, dormí demasiado, pasé tiempo en familia... y no fui a ninguna fiesta. No tenía ganas. Quería tener unas vacaciones muy tranquilas y relajarme. El semestre siguiente se veía bastante pesado, dado que teníamos que hacer un gran proyecto. Organizarlo durante estos meses y luego implementarlo en el verano. Estaba muy nerviosa y ansiosa...
Casi ni hablé con Zack, solo cuando debíamos escoger nuestro horario. Él quería que estuviésemos juntos en todo. Extrañamente esto no me hizo hiperventilar ni nada por el estilo. Aquel tiempo que me di para mí me sirvió para poner en orden todos mis pensamientos. Mis sentimientos hacia él eran simplemente atracción que cada vez se desvanecía más y más. Solo esperaba que, al volver a clases, no me volviera a gustar. "Si ahora no te gusta, debe ser por algo" pensé. "Este semestre solo quiero preocuparme por mi y que el proyecto salga perfecto" finalicé y me llamaron por teléfono...

-Hola Julie - no esperaba que fuera ella. De hecho, no esperaba ninguna llamada.
-¡Amiga, hola! Oye ¿quieres venir? Estoy con unos amigos, tomaremos algo y conversaremos. Algo muy tranquilo.
-Mmm, le preguntaré a mi mamá y te llamo ¿ok?
-¡Ok! ¡Pero ven! Estoy sola entre puros hombres.

Fui a la pieza de mi mamá y ella estaba durmiendo. Ahora hablábamos mucho menos. Por mis estudios, no estaba mucho tiempo en la casa. Pero también su trabajo se había vuelto más demandante, por lo que se quedaba dormida en todas partes.

-¿Mamá? - pregunté en un susurro.
-¿Qué pasa hija? - dice soñolienta.
-Julie me invitó a una junta en su casa, ¿puedo ir?
-Solo si te vienen a buscar y a dejar.
-Pero mamá, vive casi al lado.
-Ya te dije Alex. Sino, no vas.
-Ok, gracias - dije molesta y me fui de su pieza. 

Tomé el teléfono y llamé a mi amiga.

-Julie.
-¿Qué pasó? No me digas que no vienes.
-Tú sabes cómo es mi mamá. Dice que puedo ir solo si me vienen a buscar y a dejar.
-Ok, te iré a buscar. Te aviso cuando esté afuera.
-Gracias Julie.
-¡Nada de gracias! Quiero que vengas. Nos vemos.
-¡Adiós!

Fui a la pieza de mi madre, le dije que estaba todo solucionado y la dejé durmiendo. Entre murmuros y su sueño me dijo que le avisara cuando llegara donde mi amiga. ¿Hasta cuándo iba a seguir con eso? Odiaba tener que avisarle siempre cuando llegaba a algún lugar. 
Esperé en el living, mientras le hacía compañía a uno de mis perros. Era una hembra setter irlandés preciosa. Muy tierna y cariñosa. Siempre estaba alegre, desde que la adoptamos hacía unos meses. Al principio no estaba tan de acuerdo, pero se ganó mi corazón de inmediato.
De pronto sonó mi celular. Era Julie que ya había llegado. Me dirigí a la entrada, abrí la puerta, levanté mi mirada y... oh... Dios... mío. ¡¿Tyler?!

-Hola - dije con mi cara de asombro, la cual intenté esconder... rayos, me estaba poniendo roja.
-¡Amiga! ¿Viste? Sí podrás venir a mi junta - dijo Julie muy alegre. Salí del antejardín y la saludé de beso en la mejilla. Luego me dirigí a Tyler.
-Hola - dije tímidamente.
-Hola - me respondió y nos saludamos de beso.

Camino a la casa de mi amiga fue bastante incómodo. Jamás creí que lo encontraría ahí nuevamente. Habían pasado muchos meses desde la última vez que nos vimos y creí que no lo volvería a ver.
Llegamos y efectivamente Julie y yo éramos las únicas mujeres. Me sentí completamente cohibida, dado que no conocía a nadie, salvo algunas personas, a quienes reconocí del cumpleaños, pero no habíamos intercambiado palabra alguna. "Eso te pasa por antisocial Alex. no debiste quedarte todo el tiempo con Grace. Pudieron haber conocido a alguien siquiera." me reproché internamente.

En la junta casi todos fumaban, salvo un par, Tyler y yo, por lo que, sin darme cuenta, ya nos encontrábamos el uno junto al otro. Él también era uno de los más pequeños, porque todos eran bastante mayores. No conversamos mucho, pero gracias a Dios él y su hermano comenzaron de nuevo con el guitarreo, sino no hubiese sabido cómo mantener la conversación. Este chico me ponía muy nerviosa, mucho más que Zack y que cualquier otro chico de la facultad.

De pronto, yo la estúpida, se me ocurrió mencionar algo respecto a mi guitarra, a lo que Tyler atinó a pasarme una para que yo tocara.

-¿Qué? - dije muy nerviosa y convertida en un tomate.
-Toca algo, yo te sigo - me dijo.
-No - murmuré mirando hacia otro lado y con mis mejillas hirviendo.

Gracias a Dios eso no impidió para que siguiéramos conversando. Era una tímida conversación que luego comenzó a soltarse... hasta llegar al punto de cantar juntos. Eso fue realmente impresionante. No creí que me atrevería... bueno, canté bastante despacio, pero lo hice.

Lamentablemente había llegado la hora de irme, así que busqué a Julie con la mirada para que me fuera a dejar. Y no la encontré. Rayos ¡¿dónde se había metido?! Pregunté por ella y el hermano de Tyler me dijo que se había ido a dormir. Se le pasaron los tragos y no estaba en buenas condiciones. Maldición, qué iba a hacer.

-Mi niña, no se preocupe - me dijo la mamá de Julie - estos dos caballeros la irán a dejar - señaló a Tyler y a su hermano. 

Oh... ellos me iban a dejar. ¡Tyler me iba a ir a dejar! Tuve que poner mi mejor cara de póker para pasar desapercibida, pero realmente estaba que me moría por dentro. Sentía mis mejillas calientes, mi voz temblorosa y se había desatado una guerra entre las mariposas de mi estómago. "¡Qué es todo esto!" pensé. "Qué rayos. Qué es este efecto que causa en mí... todo esto es demasiado extraño, demasiado nuevo. Jamás me había pasado...".

Nos dirigíamos a mi casa. El hermano de Tyler iba tras nosotros, mientras los dos íbamos adelante conversando.

-Me quiero ir de intercambio a Austria - comentó.
-¿En serio? ¿Sabes alemán? - pregunté sorprendida.
-No, pero aprenderé durante este año.
-Mmm es un idioma difícil. Sufrí durante doce años - reí.
-Ah claro, tú y Julie fueron a la misma secundaria.
-Y postulas a algún programa, es por la universidad, ¿cómo?
-Mi universidad tiene convenio y puedo postular a una beca.
-Buenísimo, ojalá todo funcione.
-Sí, eso espero - sonrió. Wow, que linda sonrisa. De pronto me percaté de que estábamos cerca de mi casa.
-Bien, ya llegamos. Muchas gracias chicos por venirme a dejar.
-No te preocupes - dijo el hermano de Tyler. - Nos vemos pronto.
-Nos vemos - en eso me dirijo hacia Tyler y nuestras miradas quedaron fijas por unos interminables segundos - adiós - dije en un hilo de voz y nos despedimos de beso en la mejilla.

Entré a mi casa sin poder creer todo lo que había pasado. Bueno, no había pasado mucho, pero fue suficiente para mí. De pronto me percaté de que Grace tenía razón... así que me dirigí al computador y realizando un acto muy poco romántico, lo agregué a Facebook. De paso también a su hermano para no ser tan obvia. Luego lo apagué y me fui a dormir. "Veamos qué pasa".

Al otro día me dediqué a hacer varias cosas, hasta que volví al computador algo nerviosa. Ingresé a mi cuenta y vi "solicitud aceptada". Wow, eso fue rápido... 
Quería hablarle... ¡vaya que quería hablarle! Así que abrí el chat.

-"Hola" - escribí.
-"Holaaaa" - respondió.

Bien, se venía una excelente conversación... y al parecer, un nuevo comienzo. "Me gusta como se siente" pensé y sonreí.

viernes, 17 de agosto de 2012

Volviendo atrás

- Mamá, ven a buscarme por favor - dije a través del teléfono.
- ¿Estás bien? ¿Dónde estás? - Pregunta muy preocupada y angustiada.
- En Martin Place.
- Llego en diez.

Ya no aguantaba más, ¿qué estaba haciendo? Me había convertido en otra persona, ya no era la chica tranquila y tierna que fui durante la secundaria. Me transformé para tratar de encajar en la universidad, olvidándome de quién realmente era. No fue por mucho tiempo, solo un par de meses, pero eso bastó para ser de aquellas chicas que salían siempre a fiestas y que era popular entre los chicos. Nunca exageré con el trago, por lo menos siempre me cuidé en ese sentido. 

Quería ser aceptada, porque siempre pensé que era muy infantil para mis cosas. Cuando entré a la universidad me convencí de que eso estaba mal y que tenía que ser como los demás. Fue entonces cuando conocí a un grupo de chicas que eran bastante populares. Todos las buscaban y querían estar con ellas. Eran muy simpáticas, pero distintas a mí. De todas formas les caí bien y en pocos días ya era una de ellas.

Muchos me saludaban, me buscaban, querían hablar conmigo. Me invitaban a todas partes. Fue difícil, porque yo no acostumbraba a salir siempre, por lo que inventaba excusas cuando no podía ir.

Pero hubo un punto en el que no quise seguir con eso, ya no me reconocía y había bajado un poco mis notas.
Me cansé de las grandes fiestas, de ver a todos borrachos, de ver a varios drogados, de ver a chicas que se dejaban manosear por varios tipos... eso no era lo que yo realmente quería. Quería volver a ser yo misma.

Me alejé del grupo de amigas que tenía y estuve sola por unas semanas. Fue un poco difícil volver a encajar en algún lugar, pero lo logré. El tema es que era uno muy distinto: yo era, prácticamente, la única mujer.

Éramos cinco chicos y yo. Ellos eran unas excelentes personas. Se juntaban a estudiar y me invitaban, a veces solo conversábamos o almorzábamos juntos. Me gustaba el hecho de que no se complicaran tanto como nosotras las mujeres, siempre estaban bromeando y yo me relajaba con ellos. Volví a ser como antes, además de que subí mis notas. Estaba más tranquila y contenta... claro, ya no estaba aparentando.

- Alex, no entiendo mucho lo que estamos viendo en economía, ¿me podrías explicar en algún momento? - Me pregunta Zack, uno de ellos y con quien más hablaba. Había terminado recién la clase de economía y nos dirigíamos al hall del edificio.
- Sí, ningún problema, y yo necesito ayuda en contabilidad - reí - ¿qué te parece un trueque?
- Nos vemos a la salida y vamos a una sala de estudio - sonríe tímidamente y se va. 

Me sorprendí con una tonta sonrisa en mi rostro. ¿Qué me estaba pasando? De pronto, llegó Max de sorpresa.

- Gran sonrisa, Alex - dice algo picarón.
- Qué insinúas - dije poniendo mis ojos en blanco.
- Que te gusta - wow que directo, una de las cosas que no tenían las chicas, pero ellos sí.
- No digas estupideces.
- No son estupideces, te conozco y se te nota - me sonrojé rápidamente.
- ¡¿Se me nota?! - Pregunté muy nerviosa. Vaya, esto se me estaba yendo de las manos. Siempre creí que Zack era lindo, pero nada más que eso.
- ¿Ves? - ríe - se verían lindos juntos.
- Ya cállate - finalizo y voy a la sala de la siguiente clase.

Hacía mucho tiempo que no me gustaba alguien. La última vez que un chico me había parecido interesante fue en el cumpleaños de Julie, pero nunca más volví a saber de Tyler.
Ahora me veía enfrentada a ver a Zack todos los días en todas mis clases, dado que éramos compañeros de sección, luego de estudio y terminamos siendo amigos.

Terminada la última clase, tomé mis cosas y me dirigí al hall del edificio. Estaba nerviosa y con algo alborotados mis pensamientos. En eso llega Zack.

- ¿Alex? - Pregunta para sacarme de mis pensamientos.
- Eh, sí, hola Zack - respondo algo descolocada.
- ¿Vamos?
- Vamos.

Rayos, me gustaba.





miércoles, 23 de mayo de 2012

Algo de emoción

- Adoro las vacaciones - dijo Grace emocionada. Pues yo no lo estaba tanto.
- Mmm sí - respondí.
- ¿Qué te pasa Alex?
- Como que me da lo mismo.
- No me digas que es por todo lo que pasó a fines del año pasado.
- Sí, es por eso. Me dejaron mal Grace, tomará tiempo recuperarme.
- Oh vamos, ya ha pasado más de un mes desde la última vez que hablaste con todos ellos. Disfruta tus vacaciones, ¿no te das cuenta de que ya entrarás a la universidad? Una vez dentro, ya no tendrás el mismo tiempo libre de antes.
- Tienes razón, pero no puedo evitar sentirme desganada.
- ¡Ánimo entonces! Te quedan un par de semanas de libertad, disfrútalas - me sonrió.
- Sí, lo intentaré. No he hecho mucho, así que he estado bastante aburrida.
- Mira, antes del cumpleaños de Julie, juntémonos a ver alguna película o algo, ¿te parece?
- Okay, de paso podríamos comprar su regalo - dije esbozando una pequeña sonrisa, pero realmente me encontraba desganada.
- ¡Vamos amiga! ¡Arriba el ánimo!

Habían sido unas larguísimas vacaciones. Luego de haberme desligado por completo de aquel grupo de "amigos", tenía más tiempo libre que de costumbre. Claro que salía con mis otras amigas, pero claramente no todos los días, los cuales pasaba en mi casa haciendo nada. Veía televisión, tomaba sol en mi jardín, leía, estaba en el computador o trataba de sacar canciones en mi guitarra. Adoraba esa guitarra, me la habían dado como regalo de graduación, cumpleaños y navidad. Era una electroacústica que sonaba espectacular. Además me dieron el amplificador, pero varias veces recibí quejas por tocar con ello, por lo que no lo usaba a menudo.

Aquel día viernes tenía el cumpleaños de una amiga quien fue a mi misma secundaria, pero era casi cinco años mayor que yo. Nos conocimos gracias a su hermano y otros amigos en común. Su nombre era Julie y me ayudó y aconsejó cuando ni siquiera yo me daba cuenta de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor. Ella se dio cuenta de varias cosas respecto a Kate. Me dijo que tuviera cuidado, porque incluso la sorprendió hablando mal de mí.
A Julie la quiero mucho y definitivamente no me iba a perder su cumpleaños, incluso cuando sus invitados fuesen todos desconocidos, e incluso mucho mayores que yo. Gracias a Dios había invitado a Grace también, así no iba a estar sola.

Con Grace nos juntamos temprano, a almorzar. Comimos sushi y caminamos un poco por la costa. Luego de eso fuimos a comprar su regalo y de paso nos quedamos viendo varias cosas. Nos probamos ropa, accesorios y zapatos. Fue una tarde solo para nosotras. Cuando ya dieron las seis de la tarde, nos fuimos a mi casa a descansar de la larga caminata y de la larga tarde que habíamos tenido, para luego arreglarnos e ir donde Julie. Ella vivía cerca mío, por lo que nos fuimos caminando. Julie me había pedido que llevara mi guitarra, y yo accedí con gusto.

- ¿Crees que deba llevar mi uñeta y cejillo? - Le pregunté a Grace.
- No creo que sea necesario, ella debe tener, ¿no se supone que también tiene una guitarra?
- Sí, es verdad - hice una pausa - okey, no los llevo.

Tomé mi guitarra y salimos de mi casa. En tan solo unos diez minutos ya estábamos ahí. No había llegado mucha gente, cosa que me causó algo de alivio, ya que no quería llegar cuando todos estuviesen y nos vieran llegar a Grace a y a mí: las más pequeñas.

- ¡Aleeeeeex! - Exclamó Julie con alegría. La abracé con mucha fuerza y le di un pequeño beso en la mejilla.
- Feliz cumpleaños Julie - me separé un poco de ella para darle su regalo. - Esto es para ti - sonreí.
- Gracias linda, me alegra mucho de que hayas venido - luego se volteó hacia Grace. - ¡Y que genial que tú también viniste! - Ambas se abrazaron.
- Ehh, Julie, traje la guitarra - dije.
- ¡Perfecto! Pásasela a Tyler, él es el que sabe aquí.
- ¿Y quién es él? - Pregunté.
- Está ahí - dijo señalando un cuarto. Me dirigí hacia allá, pero no veía nada, solo la luz proveniente desde el pasillo alumbraba un poco la habitación.
- ¿Tyler? - Dije. Aquel chico me dirigió su mirada. - Toma - dije cortante, por algún motivo no pude reaccionar de otra forma - cuídala con tu vida - finalicé. Pasaron unos segundos antes de darme cuenta de que no había sido del todo amable. Bastó con ver su expresión ante mi comentario, pero luego me olvidé del asunto.

Con Grace nos servimos algo para tomar y salimos al antejardín. Comenzaban a llegar más personas y realmente no conocíamos a nadie. La mayoría nos llevaba por tres años, por lo que nos sentíamos muy pequeñas y sin tema del qué hablar. Por eso decidimos sentarnos juntas y hacernos compañía. Nos daba mucha verguenza hacer vida social, así que solo de vez en cuando conversábamos con otras personas. Claro que compartíamos todos en un grupo común, pero hablábamos poco.

Nos pusimos aún más nerviosas cuando se pusieron a cantar. Tyler y otro chico, que al parecer era su hermano, comenzaron a tocar guitarra. Cada uno tenía una: aquel otro chico la de Julie y Tyler la mía. Me sorprendieron muchísimo, quizás hasta se dieron cuenta de mis ojos en forma de plato al verlos tocar de esa manera. Yo me encontraba muy lejos, pero deseaba poder tocar así. Mi problema era que no era muy constante, pero ellos me motivaron bastante.


- Chicos, ¿alguien tiene algún cejillo? O una uñeta por lo menos - dijo Tyler. Lamentablemente, nadie tenía.
- Irónico, ¿no crees? - Le dije a Grace, a lo que ella rió por lo bajo.

El problema era que no nos sabíamos casi ninguna canción. Eran las típicas que se tocan frente a una fogata o en un campamento, pero yo nunca había hecho algo así, además de que mis gustos musicales eran - y son - bastante infantiles y peculiares.
Me sabía una que otra canción al igual que Grace, pero nos resignamos y decidimos por escuchar a los demás. La mayoría no era muy afinada, pero habían unos cuantos que sabían cantar: Julie, por supuesto. Ella había estado en el coro y un par de veces cantamos juntas cuando yo aún seguía en la secundaria. Otro que me llamó mucho la atención fue Tyler. No solo tocaba guitarra, ¡sino que también cantaba!

- ¿Es broma? - Murmuré, pero Grace me escuchó.
- ¿Por qué? - Preguntó extrañada.
- También canta.
- Pues sí, canta bastante bien... y es lindo, ¿no crees? - me guiñó un ojo. Ya me había dado cuenta de eso, pero me lo había guardado. Digamos que no quería fijarme en nadie ni nada de eso por un buen tiempo.
- Y para qué me guiñas el ojo - dije algo seca.
- Ay Alex, admite que tiene algo - lo miré y me percaté de que me estaba mirando, pero ambos dirigimos la mirada hacia otro lado. Esperaba que Grace no se hubiese dado cuenta, puesto que era muy buena para hacer bromas de ese tipo.
- Bueno, sí - suspiré - es lindo.

Después de aquella pequeña conversación, me dediqué a mirarlo solo a él. Era muy hábil con la guitarra, adoré su voz y... sí, ¡lo admito! Era muy lindo. Aunque suene cliché, me llamaron mucho la atención sus ojos. Y bueno, varias veces cruzamos nuestras miradas, provocando que me sonrojara sin quererlo.

- Es mi idea ¿o él también te mira? - Di un pequeño sobresalto ante aquella pregunta, la miré y me percaté de que Grace tenía una sonrisa picarona en su rostro.
- De qué hablas Grace - dije haciéndome la escéptica.
- No te hagas Alex, los he visto a ambos lanzándose miradas. Ya verás que mañana estarán hablando por Facebook.
- Okey, al nombrar Facebook le quitas toda la emoción al asunto...
- Dime que no te gustaría ver una solicitud de amistad suya.
- ¡Grace! Ni siquiera sabe cómo me llamo.
- En algún momento todo cambiará, lo sé.
- Ay qué cosas dices. Si te diste cuenta, no hemos intercambiado palabra alguna, así que calla la boca.
- Ya verás que tengo razón.

Llegó el momento en el que Grace y yo nos teníamos que ir. Nos despedimos, Tyler me pasó mi guitarra de vuelta y nos fuimos. Mi mamá nos había ido a buscar, debido a la hora que era. Una vez en el auto, mi amiga no paraba de hablar respecto a lo que había pasado aquella noche... Okey , ¿realmente había pasado algo? Pues no, Grace solo estaba pensando más allá de los hechos

- ¿Entonces era lindo ese tal Tyler? - Preguntó mi mamá.
- Mamá no empieces - dije seria.
- Hija relájate, unas miradas no le hacen mal a nadie, menos cuando son devueltas.
- Quizás hasta me imaginé eso, si no fue nada.
- Alex, yo los vi, ambos se miraban.
- Bueno, de todas formas no fue nada, no lo veré nunca más. ¿Dejemos de hablar del asunto?
- Alex - dijo Grace - no te cierres - me sonrió y guiñó un ojo.

Quizás tenía razón...

domingo, 11 de marzo de 2012

Capítulo I: Me quedo

-¿Estás segura hija? - Preguntó mi madre. Yo estaba completamente segura de mi decisión. - Esto cambiará todo lo que tenías planeado.
-Lo sé mamá, y estoy muy segura. - Dije certera.
-Quiero que tomes esta decisión por ti, no por mi. Tarde o temprano dejarás esta casa.
-Lo hago por mi. Soy feliz aquí y considero que no estoy lista para algo así.
-Sabes que te apoyo - dijo sonriente.
-Gracias mamá - le devolví la sonrisa.
-Entonces, mañana mismo te iré a matricular a la universidad.
-¿Mañana? - Pregunté algo atónita.
-¿No es lo que quieres?
-Pues sí, solo que me tomaste por sorpresa - reí.

Adoraba poder conversar y hablar de todo con mi madre. Éramos bastante unidas y contábamos la una de la otra y nunca nos sentíamos solas. En aquel momento hablábamos de mi decisión final: quedarme en Australia.
Lo que más quería en el mundo era irme a estudiar a Alemania. Había tenido la oportunidad de realizar un intercambio a aquel país y me gustó muchísimo la experiencia. Me volví más independiente, conocí a muchas personas y me enfrenté completamente sola a aquel mundo desconocido. De todas formas admito que quise volver a mi país varias veces, debido a que hubo momentos en los que no me sentí para nada a gusto ni acogida, pero logré superar todo aquello y seguir adelante.
Una vez en Sidney, mi ciudad, pensé varias veces en la posibilidad de estudiar en Alemania, pero no la tomé en serio hasta fines de mi último año escolar. Podría decir que me ocurrieron ciertos sucesos que hicieron que dudara respecto a mi permanencia en Australia.

Durante mis dos últimos años de secundaria, en Kogarah High School, había conocido a muchísima gente y me había convertido en una de las chicas más populares. Todos morían por saludarme, invitarme a sus fiestas e incluso tenerme como amiga en Facebook. Nunca antes me había ocurrido y realmente disfrutaba mi momento. Tenía a mi grupo de amigas, las de siempre, las de toda la vida, pero además tenía a mi grupo de Street Dance. Resulta que, al comenzar la secundaria, me inscribí en un curso de Street Dance, en el que conocí a muchas personas y donde comenzó mi fama de buena bailarina. En las presentaciones, los demás empezaron a percatarse de la tenacidad de mis movimientos, dando paso a que los días posteriores decidieran saludarme y conversar un poco conmigo. Además, con el grupo que empecé a conocer ahí, logramos sacar adelante al curso, convirtiéndose en el más solicitado por los alumnos de la secundaria.

Yo era la mayor del grupo, por lo que me veían como una especie de líder. Nunca lo tomé mucho en cuenta, dado que simplemente me gustaba bailar y pasar el rato con mis amigos. Tampoco dejé de lado mis estudios, especialmente en el último año, que me preparé para entrar a la universidad.

De lo que no me estaba dando cuenta era de el gigantesco problema que se estaba produciendo en el mismo grupo de amigos...

-¿Que Kate hizo qué? - Pregunté estupefacta.
-Se besó con Matt - respondió Grace, una gran amiga.
-Pero si Kate ya lleva dos años con Ian - no lo podía creer.
-Lo sé, lo sé, y estoy tan sorprendida como tú. Además de eso... - la interrumpí.
-¿Que hizo algo más?
-Pues sí. En la fiesta de cumpleaños de Amanda se besó con Francis.

No podía ser cierto. ¿Francis? ¿Aquel que me besó a mí hacía un mes? ¿El que me dijo que fuésemos amigos, pero que luego no podía estar lejos de mí? ¿Que finalmente yo le gustaba y ahora andaba besándose con otra? El grupo de amigos estaba colapsando...

-Lo siento Alex, sé que él es importante para ti - dijo mi amiga, con cierta compasión en sus ojos.
-Era importante para mi - agregué poniendo énfasis en la primera palabra. Desde hacía unos días que ya no tomaba en cuenta a ese tal Francis, pero este suceso causó en mí que no quisiera verlo ni hablar con él nunca más.

Mi corazón estaba muy herido y no quería interesarme en nadie durante un buen tiempo. Decidí por preocuparme exclusivamente por mi. Aquel chico me había gustado durante un año y bastó una simple acción para que me bajara de la nube en la que me encontraba.
En una fiesta él y yo nos besamos. Fue algo que realmente caló hondo en mi corazón y creí que aquello nos llevaría a por fin estar juntos, pero me estaba muy equivocada. Al día siguiente me pidió que fuésemos solo amigos, dado que lo del día anterior había sido un error. Para no mostrarme arrastrada ni nada, sino que todo lo contrario, fuerte y despreocupada, dije que pensaba lo mismo y que siguiéramos con nuestras vidas, pero a penas lo perdí de vista me largué a llorar con todas mis fuerzas. Habían jugado conmigo.

Demoré en reponerme de aquello, pero por fin comencé a salir adelante. Reconozco que intenté relacionarme con otro chico, quien reflejaba interés en mí, pero no lo logré. Necesitaba un tiempo sola y sin pensar en nadie. 
De lo que no me había percatado hasta cierto día, era que Francis hacía todo lo posible para captar mi atención, desde meterme conversación sobre cualquier tema, hasta querer practicar conmigo los pasos de baile, pero no lo lograba. En un intento desesperado apareció en la puerta de mi casa, queriendo conversar conmigo. Accedí y caminamos unos minutos hasta que le pregunté de qué quería hablar.

-¿Estás saliendo con alguien? - Me preguntó.
-No, ¿qué te hace creer eso? - Pregunté extrañada.
-Te vi bastante interesada en aquel chico de la fiesta de Grace - dijo algo molesto y yo reí para mis adentros.
-¿En quién? - Sabía a quién se estaba refiriendo. - ¿Chris? Solo me agrada. De todas formas no debería importarte el que yo estuviese saliendo con alguien más. Me dejaste bien claro la otra vez que lo que ocurrió entre nosotros fue un error.
-Pues mentí - dejamos de caminar.
-¿Qué? - Mi voz pendía de un hilo.
-Pues eso, mentí. Siempre me has gustado y no quiero perderte - se puso frente mío y me miró fijamente.
-¿Acaso quieres que intentemos algo? - Pregunté incrédula.
-Sí.
-Pues me tomas por sorpresa, aún más cuando faltan dos meses para que te vayas de intercambio.
-Es que - buscó las palabras para expresar lo que estaba pensando - podríamos intentarlo - tomó de mis hombros y me acercó - podemos intentarlo estos dos meses y después cuando vuelva.
-A ver, a ver, momento. ¿Quieres que estemos juntos dos meses, que terminemos para que te vayas libre a Alemania y después, a tu regreso, volver?
-Pues... 
-¿Eres imbécil? - Me alejé. - ¿Crees que soy tan estúpida como para aceptar algo así?
-Pensé que eso nos acomodaría a ambos.
-Pues pensaste mal. -  Suspiré profundamente y traté de calmarme antes de que le diera una merecida cachetada. - Creo que por esto no estamos juntos. No entiendes lo que es el compromiso y no estoy para tus juegos.
-¿Puedo siquiera decir lo que pienso?
-No es necesario, ya me quedó claro. Adiós Francis y no me vuelvas a buscar.

Aquellas palabras fueron las últimas que intercambiamos, puesto que no hablamos hasta que él se fue de intercambio. Nos ignorábamos en Street Dance y en los pasillos de la secundaria. También comencé a alejarme del grupo de amigos que habíamos conformado en el curso de baile. Las cosas habían cambiado mucho y la traición era algo recurrente. Ya no existía confianza con ninguno, salvo en mi caso con Grace. Ambas lamentábamos muchísimo la horrible transformación del grupo: todos se involucraban con todos, se mentían los unos a los otros, reinó la envidia y el rencor.

Pasadas un par de semanas, ya no me juntaba con aquel grupo. Otra chica, Kate, tomó mi "puesto de líder", el cual nunca existió, dado que nunca me consideré realmente una líder, y trató de recuperar lo que éramos antes, cosa que no ocurrió. Todo lo contrario, se supo su desliz con Matt y Francis, por lo que Ian decidió terminar con ella. Ian era mi mejor amigo y lo apoyé en todo momento. Fue duro para él, por lo que lo acompañé y aconsejé en todo lo que necesitara. Pero todo aquello comenzó a cambiar. Pasábamos tanto tiempo juntos que las cosas empezaron a confundirse, hasta el punto en que me terminó gustando... y yo a él.
Comenzamos una especie de relación, que por cierto no tenía nada de seria, dado que era algo que intentaríamos sin compromiso real. Pero el problema era - y es - que él no se comprometía completamente en sus relaciones hasta cierto tiempo de avance de las mismas. Lo sorprendí varias veces bastante cariñoso y cercano a Kate, lo que provocó en mí algo de repudio hacia ambos.

-¿No tienen siquiera un poco de consideración y respeto? - Pregunté molesta y con un tremendo nudo en mi garganta, pero no me iba a permitir botar ninguna lágrima. No podía mostrar debilidad.
-Pero si no hicimos nada - dijo Kate con su dejo de cinismo, característica que había adoptado en el último tiempo.
-¿Nada? Entonces imaginé sus repentinos besos en la mejilla y cuando se tomaban de las manos. Sí, seguro que sí, estoy loca. - Agregué irónica. Odiaba que me tomaran el pelo.
-No volverá a ocurrir - dijo Ian arrepentido.
-Pues no les creo nada. Ustedes, al igual que el grupo, se han convertido en un verdadero asco. No quiero verlos nunca más y tampoco quiero que hagan siquiera el intento por hablar conmigo. Ninguno entiende lo que es el respeto ni la lealtad y fidelidad. Tampoco merezco que sean así conmigo. Nunca tuve alguna mal intención hacia alguno de ustedes ¿y ustedes me responden con esto? ¡Me dan asco! ¡Estar con ustedes fue una real pérdida de tiempo!

Finalicé y me fui de aquel lugar. No volví a verlos ni a hablar con ellos durante meses, simplemente me dediqué a todo el papeleo correspondiente para irme del país. Quería comenzar de nuevo en otro lugar, lejos de aquellas personas que me habían dañado tanto. Pensaba "de seguro que si me quedo aquí, habrá más gente de su tipo, necesito otros aires..." por lo que tenía todo listo para irme... hasta que fui aceptada en la Universidad de Sidney.

Desde mis comienzos en la secundaria que quería estudiar ahí, por lo que mis esfuerzos iban apuntados a aquella opción. No tenía ojos para otra universidad... bueno, hasta que decidí irme del país.
Luego de haber sido aceptada, visité por enésima vez el campus, confundiendo mi decisión. Aquello con lo que había soñado lo tenía en mis manos justo cuando me estaba inclinando por otros rumbos.
Empecé a reflexionar respecto a mi ida. ¿Realmente lo quería? ¿Estaba dispuesta a dejar todo? Después de todo, mi vida estaba en Australia, había forjado un fuerte y claro camino hacia mi futuro. Aún tenía amigos que valían la pena, además de mi familia, quien siempre estuvo presente.
Me di cuenta de que aquella decisión había sido un impulso producto del enojo en mi interior. La rabia me había cegado, sin siquiera considerar todo lo bueno que tenía en casa.

Un día fui a la habitación de mi madre, entré y empecé la conversación con un "me quedo en Australia".