miércoles, 23 de mayo de 2012

Algo de emoción

- Adoro las vacaciones - dijo Grace emocionada. Pues yo no lo estaba tanto.
- Mmm sí - respondí.
- ¿Qué te pasa Alex?
- Como que me da lo mismo.
- No me digas que es por todo lo que pasó a fines del año pasado.
- Sí, es por eso. Me dejaron mal Grace, tomará tiempo recuperarme.
- Oh vamos, ya ha pasado más de un mes desde la última vez que hablaste con todos ellos. Disfruta tus vacaciones, ¿no te das cuenta de que ya entrarás a la universidad? Una vez dentro, ya no tendrás el mismo tiempo libre de antes.
- Tienes razón, pero no puedo evitar sentirme desganada.
- ¡Ánimo entonces! Te quedan un par de semanas de libertad, disfrútalas - me sonrió.
- Sí, lo intentaré. No he hecho mucho, así que he estado bastante aburrida.
- Mira, antes del cumpleaños de Julie, juntémonos a ver alguna película o algo, ¿te parece?
- Okay, de paso podríamos comprar su regalo - dije esbozando una pequeña sonrisa, pero realmente me encontraba desganada.
- ¡Vamos amiga! ¡Arriba el ánimo!

Habían sido unas larguísimas vacaciones. Luego de haberme desligado por completo de aquel grupo de "amigos", tenía más tiempo libre que de costumbre. Claro que salía con mis otras amigas, pero claramente no todos los días, los cuales pasaba en mi casa haciendo nada. Veía televisión, tomaba sol en mi jardín, leía, estaba en el computador o trataba de sacar canciones en mi guitarra. Adoraba esa guitarra, me la habían dado como regalo de graduación, cumpleaños y navidad. Era una electroacústica que sonaba espectacular. Además me dieron el amplificador, pero varias veces recibí quejas por tocar con ello, por lo que no lo usaba a menudo.

Aquel día viernes tenía el cumpleaños de una amiga quien fue a mi misma secundaria, pero era casi cinco años mayor que yo. Nos conocimos gracias a su hermano y otros amigos en común. Su nombre era Julie y me ayudó y aconsejó cuando ni siquiera yo me daba cuenta de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor. Ella se dio cuenta de varias cosas respecto a Kate. Me dijo que tuviera cuidado, porque incluso la sorprendió hablando mal de mí.
A Julie la quiero mucho y definitivamente no me iba a perder su cumpleaños, incluso cuando sus invitados fuesen todos desconocidos, e incluso mucho mayores que yo. Gracias a Dios había invitado a Grace también, así no iba a estar sola.

Con Grace nos juntamos temprano, a almorzar. Comimos sushi y caminamos un poco por la costa. Luego de eso fuimos a comprar su regalo y de paso nos quedamos viendo varias cosas. Nos probamos ropa, accesorios y zapatos. Fue una tarde solo para nosotras. Cuando ya dieron las seis de la tarde, nos fuimos a mi casa a descansar de la larga caminata y de la larga tarde que habíamos tenido, para luego arreglarnos e ir donde Julie. Ella vivía cerca mío, por lo que nos fuimos caminando. Julie me había pedido que llevara mi guitarra, y yo accedí con gusto.

- ¿Crees que deba llevar mi uñeta y cejillo? - Le pregunté a Grace.
- No creo que sea necesario, ella debe tener, ¿no se supone que también tiene una guitarra?
- Sí, es verdad - hice una pausa - okey, no los llevo.

Tomé mi guitarra y salimos de mi casa. En tan solo unos diez minutos ya estábamos ahí. No había llegado mucha gente, cosa que me causó algo de alivio, ya que no quería llegar cuando todos estuviesen y nos vieran llegar a Grace a y a mí: las más pequeñas.

- ¡Aleeeeeex! - Exclamó Julie con alegría. La abracé con mucha fuerza y le di un pequeño beso en la mejilla.
- Feliz cumpleaños Julie - me separé un poco de ella para darle su regalo. - Esto es para ti - sonreí.
- Gracias linda, me alegra mucho de que hayas venido - luego se volteó hacia Grace. - ¡Y que genial que tú también viniste! - Ambas se abrazaron.
- Ehh, Julie, traje la guitarra - dije.
- ¡Perfecto! Pásasela a Tyler, él es el que sabe aquí.
- ¿Y quién es él? - Pregunté.
- Está ahí - dijo señalando un cuarto. Me dirigí hacia allá, pero no veía nada, solo la luz proveniente desde el pasillo alumbraba un poco la habitación.
- ¿Tyler? - Dije. Aquel chico me dirigió su mirada. - Toma - dije cortante, por algún motivo no pude reaccionar de otra forma - cuídala con tu vida - finalicé. Pasaron unos segundos antes de darme cuenta de que no había sido del todo amable. Bastó con ver su expresión ante mi comentario, pero luego me olvidé del asunto.

Con Grace nos servimos algo para tomar y salimos al antejardín. Comenzaban a llegar más personas y realmente no conocíamos a nadie. La mayoría nos llevaba por tres años, por lo que nos sentíamos muy pequeñas y sin tema del qué hablar. Por eso decidimos sentarnos juntas y hacernos compañía. Nos daba mucha verguenza hacer vida social, así que solo de vez en cuando conversábamos con otras personas. Claro que compartíamos todos en un grupo común, pero hablábamos poco.

Nos pusimos aún más nerviosas cuando se pusieron a cantar. Tyler y otro chico, que al parecer era su hermano, comenzaron a tocar guitarra. Cada uno tenía una: aquel otro chico la de Julie y Tyler la mía. Me sorprendieron muchísimo, quizás hasta se dieron cuenta de mis ojos en forma de plato al verlos tocar de esa manera. Yo me encontraba muy lejos, pero deseaba poder tocar así. Mi problema era que no era muy constante, pero ellos me motivaron bastante.


- Chicos, ¿alguien tiene algún cejillo? O una uñeta por lo menos - dijo Tyler. Lamentablemente, nadie tenía.
- Irónico, ¿no crees? - Le dije a Grace, a lo que ella rió por lo bajo.

El problema era que no nos sabíamos casi ninguna canción. Eran las típicas que se tocan frente a una fogata o en un campamento, pero yo nunca había hecho algo así, además de que mis gustos musicales eran - y son - bastante infantiles y peculiares.
Me sabía una que otra canción al igual que Grace, pero nos resignamos y decidimos por escuchar a los demás. La mayoría no era muy afinada, pero habían unos cuantos que sabían cantar: Julie, por supuesto. Ella había estado en el coro y un par de veces cantamos juntas cuando yo aún seguía en la secundaria. Otro que me llamó mucho la atención fue Tyler. No solo tocaba guitarra, ¡sino que también cantaba!

- ¿Es broma? - Murmuré, pero Grace me escuchó.
- ¿Por qué? - Preguntó extrañada.
- También canta.
- Pues sí, canta bastante bien... y es lindo, ¿no crees? - me guiñó un ojo. Ya me había dado cuenta de eso, pero me lo había guardado. Digamos que no quería fijarme en nadie ni nada de eso por un buen tiempo.
- Y para qué me guiñas el ojo - dije algo seca.
- Ay Alex, admite que tiene algo - lo miré y me percaté de que me estaba mirando, pero ambos dirigimos la mirada hacia otro lado. Esperaba que Grace no se hubiese dado cuenta, puesto que era muy buena para hacer bromas de ese tipo.
- Bueno, sí - suspiré - es lindo.

Después de aquella pequeña conversación, me dediqué a mirarlo solo a él. Era muy hábil con la guitarra, adoré su voz y... sí, ¡lo admito! Era muy lindo. Aunque suene cliché, me llamaron mucho la atención sus ojos. Y bueno, varias veces cruzamos nuestras miradas, provocando que me sonrojara sin quererlo.

- Es mi idea ¿o él también te mira? - Di un pequeño sobresalto ante aquella pregunta, la miré y me percaté de que Grace tenía una sonrisa picarona en su rostro.
- De qué hablas Grace - dije haciéndome la escéptica.
- No te hagas Alex, los he visto a ambos lanzándose miradas. Ya verás que mañana estarán hablando por Facebook.
- Okey, al nombrar Facebook le quitas toda la emoción al asunto...
- Dime que no te gustaría ver una solicitud de amistad suya.
- ¡Grace! Ni siquiera sabe cómo me llamo.
- En algún momento todo cambiará, lo sé.
- Ay qué cosas dices. Si te diste cuenta, no hemos intercambiado palabra alguna, así que calla la boca.
- Ya verás que tengo razón.

Llegó el momento en el que Grace y yo nos teníamos que ir. Nos despedimos, Tyler me pasó mi guitarra de vuelta y nos fuimos. Mi mamá nos había ido a buscar, debido a la hora que era. Una vez en el auto, mi amiga no paraba de hablar respecto a lo que había pasado aquella noche... Okey , ¿realmente había pasado algo? Pues no, Grace solo estaba pensando más allá de los hechos

- ¿Entonces era lindo ese tal Tyler? - Preguntó mi mamá.
- Mamá no empieces - dije seria.
- Hija relájate, unas miradas no le hacen mal a nadie, menos cuando son devueltas.
- Quizás hasta me imaginé eso, si no fue nada.
- Alex, yo los vi, ambos se miraban.
- Bueno, de todas formas no fue nada, no lo veré nunca más. ¿Dejemos de hablar del asunto?
- Alex - dijo Grace - no te cierres - me sonrió y guiñó un ojo.

Quizás tenía razón...